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miércoles, 14 de marzo de 2018

"King Kong muere en sístole", por María José G. Corell

Nuestra compañera María José Gómez Corell, orientadora, ha publicado en su muro público de Facebook una reflexión sobre con qué ojos miramos a algunos de nuestros alumnos y alumnas. La recuperamos aquí para resaltar la necesidad de un cambio de mirada en educación y orientación para valorar a cada uno de nuestros alumnos y alumnas de manera personalizada, más allá de las calificaciones que obtiene.

Fuente de la imagen
¿Qué opinas? Te animamos a añadir un comentario en el propio muro de María José, en esta entrada o en otras redes sociales (Twitter o LinkedIn).



Fotografía: María José G. Corell

"Me contaron una anécdota que pasó en un hospital. Durante una guardia, un grupo de profesionales de la medicina, vieron la película King Kong. Al finalizar la película alguien dijo:

- Uyyyyy, qué raro!.

El resto le preguntaron a qué se refería, a lo que respondió:

- Que King Kong muere en sístole.

Recordé esta anécdota hace unos días mientras hablaba con un niño. Se pueden aprender muchas cosas hablando con un alumno de primaria.

Me explicó lo que estaban estudiando en las distintas materias y supo explicarme qué contenidos trataban últimamente en cada una de ellas.

El niño está angustiado por las notas que saca en los exámenes. En esas situaciones se pone nervioso y se bloquea, en cambio a mí me explicó muchas cosas, algunas que yo no sabía y otras que había olvidado.

Fue entonces cuando recordé la anécdota de la guardia del hospital y se me ocurrió comparar el conocimiento con una película. Le expliqué que aunque veamos la misma película, y, aunque lo hagamos dos personas al mismo tiempo, seguro que al salir contaremos cosas diferentes, porque nuestras experiencias, intereses y conocimientos previos son distintos. Si a mí me gustan las plantas, por ejemplo, me habré fijado en esa kentia que estaba en tal escena, que tú ni siquiera viste; en cambio tú, que te interesas por la pintura, te habrás fijado en el cuadro de tal autor que había en esa oficina.

Pues igual ocurre con el conocimiento y con el aprendizaje: nadie tiene por qué saber lo mismo que otra persona; que lo que sepa cada cual estará bien y sea lo que sea también, y no tiene por qué saber más (por mejor), ni menos. Cada persona es diferente y desarrollará unas habilidades únicas con lo que va aprendiendo a lo largo de la vida.

No recuerdo exactamente que más le dije. Fue algo parecido a esto: Cada persona es única. Tú eres especial porque eres único y no hay nadie más en el mundo como tú. Se echó a llorar diciendo “qué cosas más bonitas dices de mí”.

Digo cosas bonitas de él porque me parece un “bonico”, me parece una gran persona, una persona maravillosa que tiene mucho que aportar y que es lamentable que para el sistema educativo sea una nota que no refleja en absoluto quién es él, (ni quien es nadie) ni dentro de la escuela, ni fuera de ella.

¿Por qué yo me puedo permitir no saber contestar esas preguntas de esos exámenes que, por otra parte están tan alejados de los intereses, de las necesidades, y, en definitiva, de la vida, y a ellos y ellas les exigimos que sepan esos conocimientos que incluso llegan a ser una tortura para muchos?

Deberíamos fijarnos en cómo se construyen como personas, en qué valores transmitimos, en cómo estamos enseñando a convivir, en el respeto mutuo, en la ayuda que nos prestamos, en cómo favorecer el máximo desarrollo. Deberíamos centrarnos en otro tipo de aprendizajes, aprendizajes con sentido. Aprendizajes diferentes para cada cual porque cada cual también es diferente en muchos aspectos.

¿Quién de nosotros se fijó, al ver la película, en que King Kong moría en sístole? La inmensa mayoría no nos hemos fijado en esa información, es un conocimiento “irrelevante” y sin sentido para nosotros, en el que no reparamos por desconocimiento, pero tampoco lo hacen personas con una formación muy próxima a la de esa persona para la que esa información sí que resulta significativa.

¿Quién va a saber que es imposible morir en sístole? Solamente una persona especialista en cardiología. Cada persona tiene unas necesidades, unos intereses. Deberíamos responder a ellos y personalizar la enseñanza de tal manera que ofreciéramos conocimientos relevantes para nuestro alumnado, ahora, para su vida presente y no sólo pensando que le servirá en el futuro: cuando llegue a Primaria, cuando vaya al instituto, cuando… promesas de futuro... Nos estamos olvidando de su presente, de su vida ahora y, en muchos casos, de su sufrimiento actual.

No puede ser que el valor de una persona se mida con una “nota”.




Orientadora educativa en C. Valenciana

Reflexión publicada en redes el 8-3-2018

6 comentarios:

  1. Opino que el mundo necesita más profesionales como María José, que ella es capaz de entender de leer más allá de las letras de los informes, porque es en la persona donde tenemos la información que necesitamos para su desarrollo, para su avance, para poder enseñarle. Conocer como tu aprender para poder enseñarte sin que nos importe como se llama aquello que dicen que te "define", porque conociéndote y sabiendo de tus intereses podré motivarte y ese es el motor de todo buen aprendizaje.

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    1. Totalmente de acuerdo, PVF. Tenemos la suerte de contar con María José en esta red de orientación, alguien nos tiene que guiar también a los orientadores y orientadoras. Queda mucho por hacer en inclusión educativa, estamos "en pañales", pero gracias a reflexiones como esta podemos empezar a cambiar la mirada y avanzar.

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  2. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dice María José en su comentario, me parece una reflexión maravillosa y de mucho sentido común, y con la que cualquier educador de vocación estaría de acuerdo. Sin embargo, en el actual sistema educativo, impuesto por unas leyes creadas por teóricos que no conocen la realidad del aula y que pretenden mantener un sistema propio de la revolución industrial, el sentido común se vuelve utópico y poder formar a personas y no a productos, se vuelve tarea complicada para los educadores, que se ven forzados a evaluar el progeso de cada estudiante de acuerdo a unos criterios sistemáticos y una nota, quedando los intereses y motivaciones de los estudiantes totalmente al margen, y aunque entre todos esos educadores, hay quién aún con este sistema educativo, se anima para atender a los intereses y necesidades de cada estudiante, las trabas que pone el citado sistema no facilitan en nada este objetivo. La comunidad educativa en general debería salir a la calle para exigir un cambio en la legislación en el que la misma comunidad educativa participe y en el que se sienten las bases para crear un sistema educativo orientado a formar a la persona, a la trasmisión de valores cívicos y al desarrollo personal. Reflexiones como esta de María José ayudan a abrir los ojos a aquellos que no ven la realidad de las aulas del mundo entero. Gracias María José.

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  3. Saludos!! los niños si que enseñan con su sencillez y espontaneidad, buena información, era lo menos que se podia leer de una orientadora. Gracias

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  4. Muy acertada la reflexión... Me encantó esta entrada; Siendo diferentes..Por qué quieren igualarnos??

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  5. Totalmente de acuerdo con la reflexión, cada persona es única y tambien sus impresiones y experiencias.

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