jueves, 26 de octubre de 2017

Aulas de Educación Especial: "Las ventanas rotas" vs. "Los cristales íntegros, contenedores y transparentes de las aulas acogedoras”

Ayer miércoles Raúl R. López Reyes, psicólogo y administrador de la página "Orientación educativa sistémica" convocó el primer Café Inclusivo, un encuentro por la Educación Inclusiva en la Facultad de Educación de la Universidad de Huelva. Una iniciativa que recomendamos desde OrienTapas. En esta línea, recuperamos esta reflexión de Raúl sobre las aulas de educación especial a partir de la teoría de las ventanas rotas. Y tú, ¿qué opinas sobre las aulas de educación especial? ¿Son aulas con ventanas rotas? Puedes añadir un comentario en esta entrada, responder directamente a Raúl en este enlace de Facebook o debatir en este hilo en Twitter.


CAFÉ INCLUSIVO, espacio de encuentro por la Educación Inclusiva
Abierto a toda la Comunidad Educativa: orientación, docentes, inspección, familias, estudiantes, PTs, PTIs, EE.SS, TT.SS, voluntariado…
Encuentro gratuito para adultos, no libre de efectos secundarios, primarios, e incluso infantiles. Hablaremos de las estrategias que podemos seguir desarrollando, desde la realidad de nuestros centros, para ir pasando de la integración a la inclusión. 
Para ello, tras el encuentro del café, haremos una breve presentación, nos dividiremos en pequeños grupos si fuera necesario, y pondremos en común las propuestas para su debate y aplicación en nuestros propios ámbitos de actuación.
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“Consideren un edificio con una ventana rota. Si la ventana no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas más. O consideren una acera o una banqueta: se acumula algo de basura, pronto, más basura se va acumulando, con el tiempo, la gente acaba dejando bolsas de basura de restaurantes de comida rápida” (James Q. Wilson y George L. Kelling, Arreglando ventanas rotas, 1996)
Imagen: Gun Legler, recogida por Raúl R. López

La Teoría de las ventanas rotas sostiene que mantener los entornos urbanos en buenas condiciones puede provocar una disminución de vandalismo y la reducción de las tasas de criminalidad.  
Si el cristal de nuestra aula está roto y lo dejamos así porque queremos que salga por él parte de los múltiples, diversos y complejos componentes con la que está formado el aire que respiramos... Si hay aula de educación especial (ventana rota de nuestra aula), perderemos la riqueza que nos aportan las personas excluidas… Y al poco tiempo también ocurrirá que inevitablemente, como en la “teoría de las ventanas rotas”, aparecerán y se acumularán (¿es duro decir que se acumularán?) en ellas, alumnos y alumnas a los que se le habrá creado para ello, patologías que en realidad, no tienen.
Si el cristal de las aulas permanece íntegro, contenedor y transparente... Si no hubiera Aulas Especiales, si no hubiera Centros Especiales, no existiría ese tremendo PODER de atracción que tienen, que es proporcional al MIEDO hacia ese alumnado diferente y desconocido; porque cuando el o la docente fue alumno/a, no lo tuvo de compañero o compañera; lo tuvo apartado, o lejos de sí, o peor, invisibilizado socialmente, como si nunca hubiese existido antes, como si no debiera por lo tanto, coexistir ahora.
Si no existieran aulas con ventanas con cristales rotos, quizás tuviésemos, no lo que ahora tenemos habitualmente como “aulas ordinarias” (qué ordinario, pero quizás lamentablemente bien puesto ese nombre), sino aulas más “acogedoras” (Inclusivas), con más recursos humanos (Profesorado de Pedagogía Terapéutica, Técnicos/as de Integración social, Maestros y Maestras de Compensación Educativa, Fisioterapeutas, Familias, Voluntariado…), trabajando en un único aula, esta vez sí, el aula, diferente. 



Actualmente, psicólogo y psicoterapeuta.
Ha trabajado como orientador educativo.
Administrador de la página: Orientación educativa sistémica

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