martes, 16 de febrero de 2016

El TDAH desde la orientación educativa

Fuente de la imagen: etapainfantil.com
Ofrecer una respuesta educativa adecuada para nuestros alumnos y alumnas con TDAH supone un reto para profesores, familias y también para los orientadores. Durante el mes de enero, el tema central de "Cuadernos de Pedagogía", coordinado por Heike Freire y Mª del Carmen Miraz, ha sido precisamente el TDAH, con artículos sobre la medicalización, sobre el diagnóstico, el debate sobre la existencia o no del trastorno, ... También hace unos días nuestra compañera Mª José de Luis publicó en su blog una entrada imprescindible y muy completa desde la perspectiva de la intervención psicopedagógica: "¿Tienes un/a alumno/a con TDAH? Toma nota para poder ayudarle." Es sin duda un buen complemento al Libro Blanco del TDAH difundido por la Fundación CADAH.

Recomiendo leer todos los enlaces anteriores y aprovecho esta entrada para recuperar un fragmento de la columna de Ana Cobos Cedillo, orientadora y presidenta de COPOE, en su blog personal en Magisterio. Puedes leer el artículo completo de Ana Cobos en este enlace. También comparto una entrevista que realizaron a la propia Ana en Radio 5 y que complementa el artículo.


El papel del profesional de la orientación en el TDAHLos orientadores somos los profesionales que primero nos acercamos al trastorno, en muchas ocasiones antes incluso que los profesionales de la salud, ya que recibimos las demandas de las familias y del profesorado cuando observan que el niño o la niña no tiene un comportamiento normalizado, que “algo le pasa”. Muchas veces, estas demandas se reciben entre lágrimas y desesperación cuando ya la madre o el profesor han intentado varias estrategias y ya “no saben qué hacer”. Como primer paso, es necesario que realicemos un proceso de evaluación psicopedagógica. En este proceso de evaluación es necesario contar con la participación de cuantos más agentes mejor. Es imprescindible acudir a los informes médicos para establecer una anamnesis del desarrollo del niño desde su nacimiento. Asimismo, es preciso recabar toda la información posible del entorno familiar y escolar para delimitar las dificultades y fortalezas del alumno o alumna en cada contexto, así como las intervenciones que resultan más exitosas. Como instrumentos para recopilar toda esta información, los profesionales de la orientación utilizamos fundamentalmente: entrevistas, escalas de observación y pruebas psicométricas. Basado en este proceso de evaluación se emitirá un informe psicopedagógico en el que se describirán los comportamientos del alumno en el sistema educativo, su estilo para el aprendizaje, así como las variables cognitivas, sociales y emocionales que le influyen en su desarrollo educativo. Con todo ello se delimitarán las necesidades educativas, estrategias de enseñanza y las propuestas de intervención en el contexto educativo, así como las orientaciones para que estas pautas escolares mantengan la coherencia de intervención en el contexto social y familiar. En este informe, los profesionales de la orientación podremos manifestar que nos encontramos con un caso de posible TDAH a valorar por los servicios de salud mental. Para establecer conclusiones sobre el diagnóstico es imprescindible que los servicios de salud mental o psiquiatría infantil emitan un informe clínico donde se concluya un diagnóstico clínico, porque insisto, el informe que emitimos los orientadores se circunscribe al contexto educativo y por consiguiente, es un informe psicopedagógico.

La intervención ha de ser multimodalMucho se ha hablado del abordaje educativo del TDAH e incluso, en ocasiones, hemos podido asistir a la polémica de si es conveniente o no el empleo de fármacos para este tipo de niñas y niños. Desde mi punto de vista, creo que quienes consideran que las niñas y niños con TDAH no deben medicarse es porque nunca han visto un caso real en vivo, pues cuando uno se encuentra con un alumno con este trastorno sin medicar, no se tienen dudas al respecto. Sin embargo, la medicación por si sola no arregla el problema. La investigación y la experiencia demuestran que la intervención en TDAH ha de ser multimodal y basarse en tres pilares:
  • Atender a lo orgánico: tratamiento farmacológico. Este aspecto es fundamental para poder abordar la intervención educativa pues al alumno con TDAH hay que “pararlo” para que pueda comenzar a aprender, para que centre su atención y pueda avanzar en su desarrollo.
  • Atender a lo psicológico: tratamiento psicoterapéutico. Como trastorno de índole psíquico, necesita de este tipo de intervención para que el niño o joven aprenda a autorregular su conducta, pensamientos y emociones para situarse en el mundo con éxito.
  • Atender a lo educativo: intervención psicopedagógica. Consiste en la puesta en marcha de las medidas educativas y de atención a la diversidad que contribuyen al desarrollo de los objetivos previstos del sistema educativo para las niñas, niños y jóvenes, es decir, los que éste prevé para la ciudadanía: formación integral como ciudadanos y cualificación profesional.
Los tres pilares son igualmente imprescindibles para que cada niño o niña con TDAH evolucione favorablemente y por consiguiente es necesario atender a cada niño desde los tres simultáneamente, sin excluir ninguno. Asimismo, es indispensable la coordinación entre los profesionales responsables de cada ámbito: pediatra, psicoterapeuta y orientador; y a su vez, de todos ellos con la familia.
Ana Cobos Cedillo,
orientadora educativa
y presidenta de COPOE
Publicado originalmente en Magisterio: 20-10-2015

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo. Me preocupa muchas veces leer que el TDAH no existe. Aunque es cierto que hay que evitar el sobrediagnóstico, los alumnos y alumnas con TDAH necesitan una respuesta a sus necesidades. Saludos

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    1. Gracias por el comentario. Necesitamos un enfoque completo para atender a nuestros alumnos y alumnas.

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