martes, 2 de febrero de 2016

Aprendizaje móvil a debate: regulación y uso responsable

M-learning. Fuente: LearnDash
El Grupo de Trabajo de Orientadoras y Orientadores de Secundaria del Campo de Gibraltar, en Cádiz, a través del blog de Miguel Ángel Valverde, comparte en nuestra Orientateca un documento que han elaborado este curso sobre el m-learning o aprendizaje a través de dispositivos móviles. Además, plantean un debate abierto en el que te animamos a participar añadiendo un comentario en esta entrada o en redes, tanto en espacios públicos (en Twitter o en Facebook) como en comunidades cerradas de OrienTapas (GrupOrienta en Google+ y Grupo de Consultas, dudas y experiencas en LinkedIn). ¿Cuál es la experiencia en tu centro? ¿Qué ventajas y dificultades encuentras?


Compartido en la Orientateca de OrienTapas (Descargable en PDF en Slideshare)

En el grupo de trabajo de las orientadoras y orientadores de Secundaria del Campo de Gibraltar hemos dedicado las dos últimas reuniones a informarnos y debatir sobre el denominado "M-Learning" o "Aprendizaje Móvil". Los "smartphones" o teléfones móviles inteligentes, además de las "tablets" o tabletas han llegado para quedarse y han conseguido unas cuotas de penetración enormes, especialmente entre los jóvenes, en comparación con otros dispositivos móviles y con ordenadores fijos o portátiles. Según un estudio reciente, el 67% de los adolescentes entre 10 y 15 años tiene teléfonos móviles inteligentes y casi el 100% de los que tienen 14 y 15 años.

La rapidez de su extensión y uso entre los adolescentes contrasta con la dificultad y la falta de respuesta que, en general, hemos tenido desde nuestros centros y sistema educativo. Esto ha dado lugar a que en muchos centros, la mayoría de nuestra zona, se hayan adoptado medidas de prohibición de la tenencia y uso del teléfono móvil en los centros. Medida que, desde nuestro punto de vista, no es adecuada y solo indica una falta de respuesta educativa ante estas tecnologías. Entendemos que en los centros se tendría que regular el uso de los teléfonos inteligentes, penalizar su mal uso y formarnos para favorecer su utilización como un recurso educativo más. Al mismo tiempo, el sistema educativo tampoco está siendo ágil para divulgar buenas prácticas, facilitar el intercambio de experiencias y la formación del profesorado.

¿Qué podemos hacer en los centros? Los estudiantes de todo el mundo utilizan teléfonos móviles y lo seguirán haciendo aunque estén prohibidos en las escuelas. Si las autoridades escolares o los centros prohibimos las tecnologías móviles, ni estas ni los riesgos asociados a ellas desaparecerán. Por ello, una postura más adecuada debería ser enseñar a los estudiantes a usar las tecnologías móviles de forma responsable y para el aprendizaje:
  • – Capacitar al alumnado para utilizar las tecnologías digitales de forma responsable y segura, en lugar de simplemente prohibirlas. Esto hará que en las escuelas se revisen y flexibilicen las normas que restringen su uso y se incorpore al ROF, al menos mientras la Administración Educativa no lo regule directamente.
  • – Al mismo tiempo, crear estrategias pedagógicas y experiencias innovadoras para integrar el uso de estas tecnologías en la escuela como medio de favorecer la enseñanza y el aprendizaje.
¿Qué podemos hacer los profesionales de la orientación? Los orientadores y las orientadoras tenemos, en nuestra labor de asesoramiento en los centros, que conocer y realizar propuestas para incluir el móvil como un recurso educativo más.
  • - Por un lado, hay que garantizar que los dispositivos móviles se utilicen de forma segura y efectiva en las aulas para evitar riesgos asociados a su uso irresponsable. Por consiguiente, realizar propuestas para que se regule el uso educativo de los teléfonos móviles en el ROF de los centros así cómo la redacción de medidas para garantizar una utilización responsable.
  • - Por otro lado, promover el uso educativo de estos dispositivos: Recopilar experiencias, recursos digitales y materiales didácticos de calidad sobre el uso de los teléfonos móviles en la escuela; y favorecer la autoformación del profesorado.
Hay que tener en cuenta también otros aspectos que dificultan esta tarea, como por ejemplo la dependencia de los dispositivos móviles de los propios estudiantes, pues los centros no están dotados de tabletas o "smartphones". Habría que optar por fórmulas tipo "Bring your own mobile" (trae tu propio teléfono móvil) que se realizan en otros países. Por otro lado, no contamos con instalaciones adecuadas y conexiones a internet para soportar un uso fluido de estas tecnologías. Tampoco existen suficientes experiencias, bibliografía y estrategias didácticas adaptadas al uso de estos dispositivos. Sin embargo, el futuro de la educación no pasa ni debería pasar por el desconocimiento y la prohibición de un recurso sino por la preparación y regulación responsable y segura de su utilización educativa. Nadie piensa que sea fácil, pero es lo más sensato y hay que prepararse para ello.

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    1 comentario:

    1. Rafael López07 febrero, 2016

      Yo ampliaría la propuesta, pensando en estrategias para diagnosticar, prevenir e intervenir ante el uso problemático que puedan realizar de los teléfonos móviles. Todavía, a nivel de tecnologías, no se puede hablar de "adicción". No está aún claro de que exista la adicción a los móviles, así que preferimos usar el término de "uso problemático". Cuando se habla de uso problemático, se refiere a que la persona no tenga un control de su uso, dedique un excesivo tiempo que conlleve a que descuide todas las facetas restantes de su vida, y a que sufra tensiones cuando no tiene el móvil y mantenga continuos conflictos por culpa del móvil, aunque es importante saber qué hace con el móvil y los motivos.

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