domingo, 26 de octubre de 2014

Diario de un orientador (1): "¿Qué es orientar?", por E. Piña Batista

La comunidad OrienTapas es un espacio abierto a la participación de orientadores y orientadoras. Por eso es una suerte contar con la colaboración de Enrique Piña Batista, habitual en Facebook y que trabaja este curso en un instituto de un pueblo de Jaén. Gracias, Kike, por permitirme publicar aquí algunos fragmentos tus reflexiones llenas de pasión sobre la práctica de la orientación educativa. Os recomiendo leerle al completo y seguirle en su página en Facebook, donde podéis añadir comentarios.




Ser orientador es todo un reto que renuevo en cada actuación. Soy orientador porque me gusta trabajar con profesores, al mismo tiempo que trabajar con padres, con los equipos directivos y con los alumnos. También trabajamos y nos coordinamos con los agentes externos, trabajadores sociales, centro de salud, Unidad de Salud mental, las universidades, los Equipos de Orientación Educativa y Específicos, Atención Temprana y un sin fin de recursos que hay en todas las ciudades y ayuntamientos. Eso fue lo que me fascinó de esta profesión. Entre todos los campos de intervención, uno de los que trato de tener muy presente es el de los profesores y profesoras, pues a veces se olvida el Sistema Educativo de atenderlos y cuidarlos como debe ser, dando por hecho que se van a manejar bien, cuando, por ser los docentes los que están en primera línea de acción, a veces no se sienten lo suficientemente atendidos. Va por todos los docentes con los que este año voy a trabajar en Jaén esta publicación. También por los que he tenido la suerte de tener de compañeros en Málaga y en Algeciras.

¿Qué es orientar? Ante todo, orientar es PARAR, es hacer un STOP. Un departamento de orientación da la posibilidad, tanto a profesores como a alumnos, a padres, madres y educadores de DETENERSE. Para orientar es necesario este acto humano: PARAR. Una pausa en el camino; tomarse un tiempo para preguntarse ¿dónde estoy? y desde ahí construir los proyectos, educativos, de centro, de departamento, proyectos personales, programaciones de aula: ¿a dónde deseo ir con este grupo de alumnos este año que comienza? ¿hacia dónde encaminar mi asignatura este año? Todo eso supone tiempo, silencio, y parada.

"Tu departamento de orientación habla de tí, ¿qué quieres que diga?". Realmente intento que el departamento sea un espacio de trabajo acogedor, tanto para mí como profesional, como para todo aquel que venga.Trato de cuidar todos los detalles al máximo. Un lugar donde se pueda trabajar a gusto, donde poder recibir al alumnado, al profesorado, a las familias y a otros agentes externos como a uno mismo le gustaría ser recibido, cuando acudimos nosotros como usuarios a otras instancias de la sociedad. Un espacio, el departamento de orientación, que trato de personalizar, darle mi impronta, mi estilo, mi carácter. Al mismo tiempo la orientación, si algo me ha enseñado, es que la vida es cambio. El departamento también va cambiando a lo largo del año académico y con cada persona que viene al mismo. Hay procesos que empiezan y que acaban. Y eso ha de verse también reflejado en el espacio de trabajo. Yo llevo conmigo un sin fin de imágenes, fotos, cuadros pequeñitos, regalos, textos, anotaciones, postales y fotos de todos y cada uno de los institutos donde he trabajado. Sin duda alguna, mi gran tesoro: lo que he aprendido en todos estos años. Esto me ayuda a mantener viva, en mi quehacer como orientador, la pregunta: ¿de dónde vengo? No la quiero olvidar, pues, para trabajar con alumnos, padres y profesores, es mi herramienta más poderosa: mi propia experiencia vivida. 

Enrique Piña Batista
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